Encefalitis Autoinmunes

Las encefalitis autoinmunes constituyen una nueva categoría de enfermedades inflamatorias del sistema nervioso central mediadas por anticuerpos contra receptores de neurotransmisores o proteínas de la superficie neuronal. Los síndromes clínicos son complejos y se asocian a manifestaciones que varían en función del tipo de anticuerpo asociado. La respuesta autoinmune puede iniciarse por la presencia de un tumor o infección vírica, pero en muchos casos se desconoce la causa. En pediatría, la encefalitis autoinmune más frecuente es la que se asocia a anticuerpos contra el receptor de glutamato NMDA (o encefalitis anti-NMDAR). En niños y adolescentes, los síntomas iniciales suelen ser diferentes a los de los adultos y la enfermedad raramente se asocia a tumores. En este artículo, además de la encefalitis anti-NMDAR, se revisan los aspectos generales de las encefalitis autoinmunes y se abordan las preguntas más frecuentes que suscita el tratamiento de estas enfermedades. (Revisión extensa en castellano sobre encefalitis autoinmunes, publicada en Revista de Neurología, año 2018)
gr2
Introducción

El término ‘encefalitis’ hace referencia a un conjunto de trastornos inflamatorios del encéfalo de diversa etiología y con un diagnóstico diferencial complejo. Las manifestaciones clínicas son múltiples, incluyendo alteraciones cognitivas, del comportamiento, disminución del nivel de conciencia, déficits focales, crisis epilépticas y demencia. En centros interesados en la epidemiología de las encefalitis, aproximadamente el 65% de los pacientes acaba finalmente sin un diagnóstico definitivo [1,2]. Las implicaciones de estos hallazgos son importantes, pues la mortalidad y frecuencia de déficits irreversibles son elevadas en pacientes con encefalitis.

En los últimos años, el descubrimiento que las encefalitis asociadas a anticuerpos antineuronales no sólo ocurren en pacientes con cáncer, sino también en aquellos sin neoplasia subyacente, ha tenido múltiples implicaciones [1]. En primer lugar, ha facilitado la identificación de nuevas formas de encefalitis que ocasionan diferentes manifestaciones en que la etiología autoinmune ni había llegado a sospecharse. En este contexto, numerosos síntomas mnésicos, conductuales, cognitivos, psiquiátricos, movimientos anormales o convulsiones, que anteriormente se consideraban ‘idiopáticos’ o ‘postinfecciosos’, actualmente se sabe que su origen es inmunomediado. En segundo lugar, ha resultado en la identificación de anticuerpos contra un creciente grupo de proteínas de la superficie neuronal y receptores sinápticos, algunos de los cuales definen nuevos síndromes [2]. Por último, ha demostrado que algunas formas de estas encefalitis afectan tanto a adultos como a niños, pueden ocurrir con o sin cáncer, y responden a inmunoterapia [3].



Encefalitis por anticuerpos antirreceptor de NMDA y otras encefalitis autoinmunes

La incidencia de encefalitis por anticuerpos antirreceptor de NMDA (anti-NMDAR) se estima en aproximadamente 2-3 casos por millón. Es la segunda encefalitis autoinmune más frecuente, después de la encefalomielitis aguda diseminada [4]. En un centro especializado en la epidemiología de las encefalitis, se encontró que era más frecuente que cualquier etiología vírica individual en población joven [5], y en un estudio retrospectivo representó el 1% de todas las admisiones de adultos jóvenes a una unidad de cuidados intensivos [6].

La frecuencia con que se asocia a un tumor (generalmente un teratoma) varía según la edad, el se­xo y la raza [7]. Cuanto más joven es el paciente, menos probable es el hallazgo de una neoplasia asociada; sin embargo, en mujeres de 12 a 45 años, la prevalencia de teratoma ovárico puede llegar al 50%. En un estudio reciente sobre 577 pacientes, únicamente 12 hombres eran mayores de 45 años, tres de los cuales tenían un tumor subyacente (25%) [7]. En cambio, en niños y hombres jóvenes rara vez se encuentra un tumor asociado. Basado en la misma serie, la edad media de presentación es de 21 años y el paciente más joven identificado hasta ahora es de dos meses de edad. Los pacientes desarrollan un síndrome característico que generalmente co­mienza con pródromos consistentes en cefalea e hipertermia, y progresa en pocos días hacia alteraciones conductuales y psicosis, ansiedad, disfunción del sueño (normalmente insomnio), déficit de memoria, crisis epilépticas, disminución del nivel de conciencia, movimientos anormales e inestabilidad hemodinámica; con frecuencia se requiere soporte ventilatorio [8].

Normalmente, el síndrome responde a la inmunoterapia combinada con la extirpación del tumor, en caso de que exista). La recuperación es lenta y puede requerir más de 18 meses para alcanzar una recuperación funcional completa, lo cual ocurre en el 80% de los pacientes. Durante la fase de síntomas psiquiátricos, los pacientes toleran mal los antipsicóticos clásicos y parecen tener una propensión a desarrollar un síndrome neuroléptico maligno [9]. En un pequeño porcentaje de casos, la encefalitis coincide con enfermedades desmielinizantes [10].

La forma de presentación clínica depende de la edad [7]. En niños, los síntomas que predominan al inicio incluyen crisis epilépticas, movimientos anormales y alteración conductual. En adolescentes y adultos jóvenes predominan la alteración conductual y psicosis; un estudio mostró que los pacientes varones jóvenes frecuentemente tienen convulsiones como primer síntoma de presentación [11]. En los pacientes de más de 45 años predominan los déficits de memoria y las alteraciones conductuales.

Otras encefalitis relacionadas con anticuerpos contra proteínas de la superficie neuronal no definen nuevos síndromes clínicos, sino que representan diferentes respuestas inmunitarias causantes de síndromes más o menos característicos. De este mo­do, cabe mencionar los anticuerpos contra LGI1, el receptor GABAB y el receptor AMPA, todos ellos asociados a encefalitis límbica, pero típicamente divergentes en cuanto a edad, sexo, frecuencia, tipo de tumor asociado y comorbilidad. Por ejemplo, los pacientes con anticuerpos anti-LGI1 suelen presentar precozmente crisis distónicas faciobraquiales e hiponatremia, y raramente tienen un tumor asociado, mientras que los pacientes con anticuerpos contra el receptor GABAB presentan inicialmente crisis epilépticas refractarias y el 50% tienen un cáncer de pulmón de células pequeñas [3].

La tabla resume todas las encefalitis autoinmunes (incluidos los trastornos cerebelosos) asociadas a anticuerpos contra antígenos de superficie neuronal y proteínas sinápticas. Se incluyen trastornos asociados con la anfifisina porque hay evidencia de que los anticuerpos pueden interactuar directamente con esta proteína durante la endocitosis de vesículas sinápticas [7,8,12-40].



Encefalitis autoinmunes en pediatría

En pediatría, las encefalitis asociadas a anticuerpos contra receptores sinápticos o proteínas de super­ficie neuronal se reducen a las encefalitis anti-NMDAR y anti-GABAAR y, con mucha menor frecuencia, las encefalitis asociadas a anticuerpos contra mGluR5, D2R (receptor de dopamina), DPPX y receptor de glicina.

Una forma de encefalitis autoinmune a tener en cuenta especialmente en la edad pediátrica es la que desarrollan algunos pacientes a las pocas semanas de sufrir una encefalitis por el virus herpes simple [41]. La etiología autoinmune de esta complicación se ha podido establecer gracias a la identificación de anticuerpos antineuronales (principalmente NMDAR, pero también GABAAR, D2R o antí­genos desconocidos) en el suero y en el líquido cefalorraquídeo de los pacientes [42]. El cuadro clínico en pacientes menores de 5 años se caracteriza por movimientos anormales (coreoatetosis), disminución del nivel de conciencia y crisis epilépticas refractarias (a menudo asociadas a espasmos infantiles), mientras que en pacientes mayores de 5 años o en adultos predominan las alteraciones cognitivas y psiquiátricas [42,43]. El pronóstico en los pacientes más jóvenes es menos favorable que en los casos de encefalitis anti-NMDAR clásicos o no postinfecciosos [7].

En el diagnóstico diferencial de las encefalitis autoinmunes es importante considerar la encefalomielitis aguda diseminada. Se trata de un síndrome inflamatorio agudo del sistema nervioso central, monofásico y habitualmente posvírico, que en la población pediátrica puede presentarse como un síndrome encefalopático no específico. Los hallazgos en la resonancia magnética cerebral, que suele mostrar lesiones múltiples en la sustancia blanca, ganglios basales o tronco del encéfalo, y la detección frecuente (aproximadamente en el 50% de casos) de anticuerpos anti-MOG, ayudan a establecer el diagnóstico. Las alteraciones multifocales de la resonancia magnética pueden ser muy parecidas a las de la encefalitis anti-GABAAR.



Nuevos mecanismos patogénicos

Los síndromes asociados a la mayoría de autoanticuerpos contra proteínas de superficie neuronal muestran una estrecha similitud con los fenotipos en los que la función de las mismas proteínas se ve alterada por modificación genética o antagonistas farmacológicos. Esto, junto al hecho de que los pacientes a menudo mejoran después de la inmunoterapia, sugiere que los anticuerpos tienen un papel patogénico relevante. Además, en algunos trastornos, como las encefalitis anti-NMDAR, anti-AMPAR, anti-GABAAR, anti-DPPX, anti-Caspr2 o antineure­xi­na-3α, los anticuerpos alteran los niveles o la función de la proteína diana en modelos in vitro o in vivo; este efecto se correlaciona con el título de anticuerpos y es reversible al eliminar los anticuerpos (Tabla). Aunque los subtipos de inmunoglobulina de algunos anticuerpos son capaces de fijar el complemento, este mecanismo no parece desempeñar un papel relevante en estas enfermedades [44].



Nuevas estrategias terapéuticas y respuesta al tratamiento

Aproximadamente el 70-80% de los pacientes con encefalitis asociadas a anticuerpos contra antígenos de superficie neuronal responden al tratamiento; en el 20-30% restante (dependiendo de la entidad clínica), la respuesta al tratamiento es pobre o nula. Los trastornos relacionados con anticuerpos contra la anfifisina o contra el DNER (Tr) son los que responden menos al tratamiento [34,39]. Los pacientes con enfermedad anti-IgLON5 –que presentan un perfil de síntomas diferente a las encefalitis autoinmunes (Tabla)– rara vez responden a la inmunoterapia [45]. Algunos casos aislados publicados sugieren que el diagnóstico temprano y la inmunoterapia precoz pueden ser efectivos en algunos pacientes [datos no mostrados].

Las antígenos diana de estos trastornos se localizan detrás de la barrera hematoencefálica y muchos pacientes presentan síntesis intratecal de anticuerpos por células plasmáticas en el cerebro o en las meninges [46]. Por lo tanto, la estrategia terapéutica propuesta recientemente es el uso de dos líneas de inmunoterapia: una primera, que incluye esteroides, inmunoglobulinas humanas intravenosas y recambio plasmático, y una segunda, consistente en rituximab y ciclofosfamida. Las inmunoglobulinas intravenosas y el recambio plasmático eliminarían los anticuerpos circulantes del sistema sanguíneo, mientras que el rituximab eliminaría los linfocitos B reduciendo su función como células presentadoras de antígeno y evitando el consiguiente desarrollo de células plasmáticas. Los esteroides y la ciclofosfamida reducirían los infiltrados inflamatorios y la producción de citocinas inflamatorias. En una cohorte de 577 pacientes con encefalitis anti-NMDAR, aproximadamente el 50% respondió al tratamiento de primera línea (y a la extirpación del tumor cuando existía). Entre el 50% de los pacientes que no respondieron al tratamiento de primera línea, quienes recibieron inmunoterapia de segunda línea tuvieron mejores resultados que los que únicamente fueron tratados con primera línea [7]. Los factores asociados a un mejor pronóstico fueron la inmunoterapia precoz y la ausencia de ingreso en una unidad de cuidados intensivos. El número de recaídas disminuyó con una inmunoterapia precoz y con el tratamiento de segunda línea.

Un concepto novedoso que surge del estudio de estas encefalitis es que los pacientes que están en coma durante semanas o meses pueden recuperarse por completo. La duración de los síntomas y el grado de recuperación difieren entre los diversos trastornos y entre los pacientes con un síndrome específico. Por ejemplo, aunque los pacientes con encefalitis límbica y anticuerpos contra LGI1 generalmente mejoran más rápido que los pacientes con encefalitis anti-NMDAR, su pronóstico a los dos años no parece ser mejor [18]. En un estudio reciente sobre la encefalitis anti-LGI1, sólo el 35% de los pacientes se habían recuperado completamente dos años después del inicio de la enfermedad [19]. En cambio, los pacientes con encefalitis anti-NMDAR a menudo desarrollan síntomas más graves y requieren hospitalizaciones más largas, pero el 80% logran una recuperación completa o sustancial que les permite regresar a sus actividades habituales [7]. Además, los pacientes jóvenes con encefalitis anti-NMDAR se recuperan mejor que los pacientes mayores (81% frente al 64% tuvieron un buen pronóstico después de dos años de seguimiento en el estudio anteriormente mencionado) [47].

 

Preguntas pendientes y nuevos problemas

Las cuatro preguntas más frecuentemente planteadas son: cuándo sospechar estos trastornos, cómo diagnosticarlos, cómo tratarlos y cuándo detener el tratamiento. La experiencia actual sugiere que cualquier encefalopatía rápidamente progresiva de etiología poco clara, en particular si se acompaña de hallazgos inflamatorios en el líquido cefalorraquídeo (aunque pueden estar ausentes) y con síntomas multifocales, con o sin cambios en la resonancia magnética, debe hacer sospechar un proceso inmunomediado. En los estudios de neuroimagen, las alteraciones de señal en las secuencia FLAIR-T2 (sin captación de contraste importante) de uno o ambos lóbulos temporales mediales deberían aumentar la sospecha de un proceso inmunomediado, pues ocurren con frecuencia en pacientes con encefalitis límbica típica, aunque hay que considerar que los hallazgos de la resonancia magnética pueden ser el resultado de crisis epilépticas. Un reciente trabajo de consenso de expertos internacionales recoge los criterios clínicos y paraclínicos para el diagnóstico de encefalitis autoinmunes [3].

El diagnóstico de una encefalitis autoinmune se confirma mediante la demostración de autoanticuerpos en suero y líquido cefalorraquídeo. Los anticuerpos pueden detectarse exclusivamente en el líquido cefalorraquídeo en determinadas fases de la enfermedad o según el tratamiento recibido. Su análisis es particularmente importante si los resultados de las pruebas de suero son incoherentes con el síndrome; en estos casos, al reevaluar los anticuerpos en el líquido cefalorraquídeo y en el suero, suele demostrarse que la prueba sérica inicial fue incorrecta o se malinterpretó [48].

El tratamiento debe basarse en el tipo de síndrome y anticuerpo. Toda encefalitis con anticuerpos contra proteínas de superficie neuronal debe tratarse con inmunoterapia y con la extirpación del tumor asociado en caso de encontrarlo. La experiencia actual indica comenzar con tratamiento de primera línea (por ejemplo, esteroides e inmunoglobulinas intravenosas o recambio plasmático) y progresar a inmunoterapia de segunda línea si no hay respuesta en 2-3 semanas. La eficacia del rituximab en la encefalitis anti-NMDAR, que además de incrementar la probabilidad de recuperación consigue reducir también el número de recaídas, ha propiciado su creciente uso como parte de la primera línea de tratamiento [7,11]. La eficacia de la inmunoterapia de segunda línea aún no se ha evaluado sistemáticamente en otras encefalitis autoinmunes que no sean la encefalitis anti-NMDAR, sólo en forma de casos anecdóticos. La estrategia más adecuada para descartar un tumor (tipo de técnica, estudio de extensión, repetición del estudio) varía en función del trastorno, la edad y el sexo del paciente (Tabla).

Una pregunta no resuelta es cuándo detener el tratamiento, particularmente difícil en pacientes con muy lenta mejoría. La experiencia actual sugiere priorizar la evaluación clínica sobre el título de anticuerpos. La monitorización de los títulos puede ayudar en casos en que se sospeche una recidiva clínica, para determinar si hay actividad de la enfermedad en pacientes con un curso clínico prolongado pero mejoría limitada, y para evaluar si un tratamiento específico resulta en una disminución progresiva de los títulos de anticuerpos [48]. Sin embargo, nuestra experiencia es que la monitorización frecuente de los títulos es poco útil porque los anticuerpos pueden ser detectables en suero y líquido cefalorraquídeo mucho tiempo después de la recuperación del paciente [49]. Por ello, la continuación o interrupción de la inmunoterapia debe basarse en el juicio clínico.

Por último, en los últimos tiempos han surgido dos problemas. Primero, la simplificación de los tests diagnósticos ha llevado a un aumento de resultados inconsistentes (falsos positivos o falsos negativos) [50]. Estos errores pueden minimizarse evaluando el líquido cefalorraquídeo en lugar del suero únicamente [48]. El segundo problema se relaciona con la aparición de múltiples trastornos asociados con anticuerpos contra el complejo proteico VGKC (canal de potasio dependiente de voltaje) [51]. Hay tres conceptos que deben tenerse en cuenta cuando un paciente es diagnosticado en base a anticuerpos contra el complejo VGKC: los antígenos diana no son el VGKC; los dos antígenos conocidos son LGI1 y Caspr2, y cada uno de ellos se asocia con síndromes bien caracterizados; y cuando los anticuerpos no reaccionan contra LGI1 o Caspr2, la diana antigénica no está en la superficie de la célula y la relevancia clínica resulta incierta. Estudios recientes sugieren que los anticuerpos contra el complejo VGKC (negativos para los anticuerpos LGI1 y Caspr2) no tienen valor clínico [52,53].

Bibliografía

↵ 1.  Dalmau J. NMDA receptor encephalitis and other antibody-mediated disorders of the synapse: the 2016 Cotzias Lecture. Neurology 2016; 87: 2471-82.

↵ 2.  Dalmau J, Graus F. Autoantibodies to synaptic receptors and neuronal cell surface proteins in autoimmune diseases of the central nervous system. Physiol Rev 2017; 97: 839-87.

↵ 3.  Graus F, Titulaer MJ, Balu R, et al. A clinical approach to diagnosis of autoimmune encephalitis. Lancet Neurol 2016; 15: 391-404.

↵ 4.  Granerod J, Ambrose HE, Davies NW, et al. Causes of encephalitis and differences in their clinical presentations in England: a multicentre, population-based prospective study. Lancet Infect Dis 2010; 10: 835-44.

↵ 5.  Gable MS, Sheriff H, Dalmau J, et al. The frequency of autoimmune N-methyl-D-aspartate receptor encephalitis surpasses that of individual viral etiologies in young individuals enrolled in the California Encephalitis Project. Clin Infect Dis 2012; 54: 899-904.

↵ 6.  Pruss H, Dalmau J, Harms L, et al. Retrospective analysis of NMDA receptor antibodies in encephalitis of unknown origin. Neurology 2010; 75: 1735-9.

↵ 7.  Titulaer MJ, McCracken L, Gabilondo I, et al. Treatment and prognostic factors for long-term outcome in patients with anti-NMDA receptor encephalitis: an observational cohort study. Lancet Neurol 2013; 12: 157-65.

↵ 8.  Dalmau J, Gleichman AJ, Hughes EG, et al. Anti-NMDA-receptor encephalitis: case series and analysis of the effects of antibodies. Lancet Neurol 2008; 7: 1091-8.

↵ 9.  Lejuste F, Thomas L, Picard G, et al. Neuroleptic intolerance in patients with anti-NMDAR encephalitis. Neurol Neuroimmunol Neuroinflamm 2016; 3: e280.

↵ 10.  Titulaer MJ, Hoftberger R, Iizuka T, et al. Overlapping demyelinating syndromes and anti-N-methyl-D-aspartate receptor encephalitis. Ann Neurol 2014; 75: 411-28.

↵ 11.  Viaccoz A, Desestret V, Ducray F, et al. Clinical specificities of adult male patients with NMDA receptor antibodies encephalitis. Neurology 2014; 82: 556-63.

↵ 12.  Werner C, Pauli M, Doose S, et al. Human autoantibodies to amphiphysin induce defective presynaptic vesicle dynamics and composition. Brain 2016; 139: 365-79.

↵ 13.  Lai M, Hughes EG, Peng X, et al. AMPA receptor antibodies in limbic encephalitis alter synaptic receptor location. Ann Neurol 2009; 65: 424-34.

↵ 14.  Hoftberger R, Van Sonderen A, Leypoldt F, et al. Encephalitis and AMPA receptor antibodies: novel findings in a case series of 22 patients. Neurology 2015; 84: 2403-12.

↵ 15.  Lancaster E, Lai M, Peng X, et al. Antibodies to the GABA(B) receptor in limbic encephalitis with seizures: case series and characterisation of the antigen. Lancet Neurol 2010; 9: 67-76.

↵ 16.  Hoftberger R, Titulaer MJ, Sabater L, et al. Encephalitis and GABAB receptor antibodies: novel findings in a new case series of 20 patients. Neurology 2013; 81: 1500-6.

↵ 17.  Jeffery OJ, Lennon VA, Pittock SJ, et al. GABAB receptor autoantibody frequency in service serologic evaluation. Neurology 2013; 81: 882-7.

↵ 18.  Van Sonderen A, Thijs RD, Coenders EC, et al. Anti-LGI1 encephalitis: clinical syndrome and long-term follow-up. Neurology 2016; 87: 1449-56.

↵ 19.  Ariño H, Armangué T, Petit-Pedrol M, et al. Anti-LGI1-associated cognitive impairment: Presentation and long-term outcome. Neurology 2016; 87: 759-65.

↵ 20.  Van Sonderen A, Ariño H, Petit-Pedrol M, et al. The clinical spectrum of Caspr2 antibody-associated disease. Neurology 2016; 87: 521-8.

↵ 21.  Irani SR, Pettingill P, Kleopa KA, et al. Morvan syndrome: clinical and serological observations in 29 cases. Ann Neurol 2012; 72: 241-55.

↵ 22.  Joubert B, Saint-Martin M, Noraz N, et al. Characterization of a subtype of autoimmune encephalitis with anti-contactin-associated protein-like 2 antibodies in the cerebrospinal fluid, prominent limbic symptoms, and seizures. JAMA Neurol 2016; 73: 1115-24.

↵ 23.  Petit-Pedrol M, Armangué T, Peng X, et al. Encephalitis with refractory seizures, status epilepticus, and antibodies to the GABAA receptor: a case series, characterisation of the antigen, and analysis of the effects of antibodies. Lancet Neurol 2014; 13: 276-86.

↵ 24.  Spatola M, Petit-Pedrol M, Simabukuro MM, et al. Investigations in GABAA receptor antibody-associated encephalitis. Neurology 2017; 88: 1012-20.

↵ 25.  Boronat A, Gelfand JM, Gresa-Arribas N, et al. Encephalitis and antibodies to dipeptidyl-peptidase-like protein-6, a subunit of Kv4.2 potassium channels. Ann Neurol 2013; 73: 120-8.

↵ 26.  Tobin WO, Lennon VA, Komorowski L, et al. DPPX potassium channel antibody: frequency, clinical accompaniments, and outcomes in 20 patients. Neurology 2014; 83: 1797-803.

↵ 27.  Hara M, Ariño H, Petit-Pedrol M, et al. DPPX antibody-associated encephalitis: main syndrome and antibody effects. Neurology 2017; 88: 1340-8.

↵ 28.  Dale RC, Merheb V, Pillai S, et al. Antibodies to surface dopamine-2 receptor in autoimmune movement and psychiatric disorders. Brain 2012; 135: 3453-68.

↵ 29.  Lancaster E, Martínez-Hernández E, Titulaer MJ, et al. Antibodies to metabotropic glutamate receptor 5 in the Ophelia syndrome. Neurology 2011; 77: 1698-701.

↵ 30.  Gresa-Arribas N, Planagumà J, Petit-Pedrol M, et al. Human neurexin-3alpha antibodies associate with encephalitis and alter synapse development. Neurology 2016; 86: 2235-42.

↵ 31.  Sabater L, Gaig C, Gelpi E, et al. A novel non-rapid-eye movement and rapid-eye-movement parasomnia with sleep breathing disorder associated with antibodies to IgLON5: a case series, characterisation of the antigen, and post-mortem study. Lancet Neurol 2014; 13: 575-86.

↵ 32.  Gelpi E, Hoftberger R, Graus F, et al. Neuropathological criteria of anti-IgLON5-related tauopathy. Acta Neuropathol 2016; 132: 531-43.

↵ 33.  Bernal F, Shams’ili S, Rojas I, et al. Anti-Tr antibodies as markers of paraneoplastic cerebellar degeneration and Hodgkin’s disease. Neurology 2003; 60: 230-4.

↵ 34.  De Graaff E, Maat P, Hulsenboom E, et al. Identification of delta/notch-like epidermal growth factor-related receptor as the Tr antigen in paraneoplastic cerebellar degeneration. Ann Neurol 2012; 71: 815-24.

↵ 35.  Sillevis SP, Kinoshita A, De Leeuw B, et al. Paraneoplastic cerebellar ataxia due to autoantibodies against a glutamate receptor. N Engl J Med 2000; 342: 21-7.

↵ 36.  Marignier R, Chenevier F, Rogemond V, et al. Metabotropic glutamate receptor type 1 autoantibody-associated cerebellitis: a primary autoimmune disease? Arch Neurol 2010; 67: 627-30.

↵ 37.  Carvajal-González A, Leite MI, Waters P, et al. Glycine receptor antibodies in PERM and related syndromes: characteristics, clinical features and outcomes. Brain 2014; 137: 2178-92.

↵ 38.  Martínez-Hernández E, Ariño H, McKeon A, et al. Clinical and immunological investigations in 121 patients with stiff-person spectrum disorder. JAMA Neurol 2016; 73: 714-20.

↵ 39.  Pittock SJ, Lucchinetti CF, Parisi JE, et al. Amphiphysin autoimmunity: paraneoplastic accompaniments. Ann Neurol 2005; 58: 96-107.

↵ 40.  Lancaster E, Huijbers MG, Bar V, et al. Investigations of caspr2, an autoantigen of encephalitis and neuromyotonia. Ann Neurol 2011; 69: 303-11.

↵ 41.  Dale RC, Irani SR, Brilot F, et al. N-methyl-D-aspartate receptor antibodies in pediatric dyskinetic encephalitis lethargica. Ann Neurol 2009; 66: 704-9.

↵ 42.  Armangué T, Leypoldt F, Málaga I, et al. Herpes simplex virus encephalitis is a trigger of brain autoimmunity. Ann Neurol 2014; 75: 317-23.

↵ 43.  Armangué T, Morís G, Cantarín-Extremera V, et al. Autoimmune post-herpes simplex encephalitis of adults and teenagers. Neurology 2015; 85: 1736-43.

↵ 44.  Dalmau J, Graus F. Antibody-mediated encephalitis. N Engl J Med 2018; 378: 840-51.

↵ 45.  Gaig C, Graus F, Compta Y, et al. Clinical manifestations of the anti-IgLON5 disease. Neurology 2017; 88: 1736-43.

↵ 46.  Martínez-Hernández E, Horvath J, Shiloh-Malawsky Y, et al. Analysis of complement and plasma cells in the brain of patients with anti-NMDAR encephalitis. Neurology 2011; 77: 589-93.

↵ 47.  Titulaer MJ, McCracken L, Gabilondo I, et al. Late-onset anti-NMDA receptor encephalitis. Neurology 2013; 81: 1058-63.

↵ 48.  Gresa-Arribas N, Titulaer MJ, Torrents A, et al. Antibody titres at diagnosis and during follow-up of anti-NMDA receptor encephalitis: a retrospective study. Lancet Neurol 2014; 13: 167-77.

↵ 49.  Hansen HC, Klingbeil C, Dalmau J, et al. Persistent intrathecal antibody synthesis 15 years after recovering from anti-N-methyl-D-aspartate receptor encephalitis. JAMA Neurol 2013; 70: 117-9.

↵ 50.  Zandi MS, Paterson RW, Ellul MA, et al. Clinical relevance of serum antibodies to extracellular N-methyl-D-aspartate receptor epitopes. J Neurol Neurosurg Psychiatry 2015; 86: 708-13.

↵ 51.  Paterson RW, Zandi MS, Armstrong R, et al. Clinical relevance of positive voltage-gated potassium channel (VGKC)-complex antibodies: experience from a tertiary referral centre. J Neurol Neurosurg Psychiatry 2014; 85: 625-30.

↵ 52.  Van Sonderen A, Schreurs MW, De Bruijn MA, et al. The relevance of VGKC positivity in the absence of LGI1 and Caspr2 antibodies. Neurology 2016; 86: 1692-9.

↵ 53.  Graus F, Gorman MP. Voltage-gated potassium channel antibodies: game over. Neurology 2016; 86: 1657-8.

Bibliografía

  • Criterios clínicos de encefalitis autoinmune establecidos por consenso (Lancet Neurology 2016)
    La encefalitis es un trastorno inflamatorio severo del cerebro con muchas causas posibles y un diagnóstico diferencial complejo. Los avances en la investigación de encefalitis autoinmune en los últimos 10 años han llevado a la identificación de nuevos síndromes y biomarcadores que han transformado el enfoque diagnóstico de estos trastornos. Sin embargo, los criterios existentes para la encefalitis autoinmune dependen demasiado de las pruebas de anticuerpos y la respuesta a la inmunoterapia, lo que podría retrasar el diagnóstico. Revisamos la literatura y reunimos la experiencia de un equipo de expertos con el objetivo de desarrollar un enfoque diagnóstico práctico basado en el síndrome para la encefalitis autoinmune y proporcionar pautas para navegar a través del diagnóstico diferencial. Debido a que los resultados de la prueba de autoanticuerpos y la respuesta al tratamiento no están disponibles al inicio de la enfermedad, basamos el enfoque de diagnóstico inicial en la evaluación neurológica y las pruebas convencionales que son accesibles para la mayoría de los médicos. A través del diagnóstico diferencial lógico, se alcanzan niveles de evidencia de encefalitis autoinmune (posible, probable o definitiva), lo que puede conducir a una inmunoterapia inmediata.
    Graus F, Titulaer MJ, Balu R, Benseler S, Bien CG, Cellucci T, Cortese I, Dale RC, Gelfand JM, Geschwind M, Glaser CA, Honnorat J, Höftberger R, Iizuka T, Irani SR, Lancaster E, Leypoldt F, Prüss H, Rae-Grant A, Reindl M, Rosenfeld MR, Rostásy K, Saiz A, Venkatesan A, Vincent A, Wandinger KP, Waters P, Dalmau J. A clinical approach to diagnosis of autoimmune encephalitis. Lancet Neurol. 2016 Apr;15(4):391-404. doi: 10.1016/S1474-4422(15)00401-9. Epub 2016 Feb 20.
Asociación Encefalitis Autoinmune
© 2020 Asociación Encefalitis Autoinmune | Todos los derechos reservados
C/ XXXXX
Utilizamos cookies propias y de terceros para ofrecerte una mejor experiencia y servicio, en función de tus hábitos de navegación. Si continúas navegando, consideramos que aceptas su uso. Puedes cambiar la configuración u obtener más información aquí.